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Digerir con cuidado.

Ensalibe bastante para aprovechar los nutrientes.

La colita de la "a"


Mi madre solo me enseñó a hacer la colita de la "a" en jardín de niños, eso fué todo. De ahí en adelante hasta terminar la secundaria me conduje sin ayuda de nadie. A veces cuando veo a mi hermana menor renegar con su hija al ayudarle con sus tareas de primaria, recuerdo que mis padres jamás me ayudaron, no hay siquiera un solo recuerdo de mi madre estando conmigo al lado para aclararme alguna tarea por mas básica o complicada que hubiese sido. Solo recuerdo que mi padre me ayudo con una división de decimales en cuarto grado, nada más. En el colegio yo era de los conocidos como "chancones" (termino raro), a mi se me acercaban mis demás compañeros cuando habian exámenes, para copiar de mi hoja, la cual algunas veces se paseaba por las demás carpetas cuando era un exámen importante y el profesor por algún motivo salía un rato del aula.

En primaria, quizas en tercero o cuarto grado, la mamá de uno de mis compañeros de clase, lo llevaba por las tardes a mi casa para que hicieramos las tareas juntos. Me llevaba galletas, chocolates, Doña Pepa (dos o tres) como recompensa por ayudar a su hijo. Practicamente me lo encargaba toda la tarde y antes de que anocheciera su mamá venía a recogerlo con la seguridad de que estando conmigo, ahora sí que tendría que haber hecho la tarea. Un niño de niñero. En la fiesta de promoción de primaria, su mamá le dijo a la mía, "si no fuera por tu hijo, este (su hijo, al lado) no pasaba de año", luego nos hizo tomar una foto con la profesora.

Mi madre (mucho menos mi padre), jamás me dijo "estudia", en la vida me revisaba los cuadernos, hasta creo que contadas veces me levanto de la cama (excepto en primer grado) para que vaya  a estudiar. En primaria, me yo levantaba como un robot a las seis de la mañana en punto y me preparaba para el colegio, mi mamá solo me preparaba el desayuno. En cambio a mi hermana menor le sucede todo un circo cada mañana para enviar a sus dos hijas al colegio, que hay que bañarlas, que hay que apresurarlas para que tomen su desayuno, que hay que ver si hicieron sus tareas, y sin mencionar los griterios que a veces se arman cuando no han copiado las clases de la pizarra.

Lo bueno de todo, es que le quite grandes pesos y dolores de cabeza a mis padres con lo que cuesta normalmente sobrellevar hijos en edad escolar. Como dice mi padre: "todo es un arbur". Ay, como me tocaran mis hijos.

Improvisado

¿Qué se puede hacer con un niño, cartulina, plumones y pavilo?, pues disfrazarlo de pasta dental. Coges al niño, lo envuelves con la cartulina, pintas con letras muy grandes la palabra "Kolynos", le fabricas la tapa, lo pintas de verde, se lo colocas como gorrito, por último le atas los pies para que salte cual conejo y lo pones en el patio de un colegio junto con otras pequeñas pastas dentales humanas a ver quien gana en una carrera. Estaba en primer grado y el niño que iba a participar en la carrera se puso a llorar, quien sabe porque, así que de improviso me vistieron a mi.

La carrera consistía simplemente en eso, en recorrer varios metros del patio, saltando. Sonó el silbato de partida y comenzé a saltar. Me caí, me levantaron, volví a saltar, volví a caer. Perdí la carrera y recuerdo estar tirado en el patio del colegio viendo como los demás niños llegaban a la meta, unos con el traje de cartulina roto, otros sin tapas en sus cabezas. Creo que fuí el último en llegar. No me preparé, no practiqué, no tenia porque, yo no iba a participar y lo hice pésimo.

Años después me volvió a pasar lo mismo, en tercer grado el niño que iba a hacer de Don Jose de San Martín no vino a la actuación por 28 de julio, así que me pintaron la cara dibujandome unas patillas con plumón, otra vez cartulina negra en los tobillos que simulen unas botas de general, un gorrito y un palo de policía escolar era mi espada. Hicieron que me aprenda un párrafo, subí al escenario, mire a todos, mire a mi profesora, a mis amigos y se suponía que tenía que decir: El perú desde este momento es libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende, ¡Viva la patria!, ¡Viva la libertad!, ¡Viva la independencia!. Pero no logré memorizarlo todo, y solo dije la parte de los "¡Vivas!" y aún así, habiéndolo hecho mal, todo alumnado gritó después de mi: ¡Viva!

Tres para el camino


Domingo por la tarde, mi padre como todos los años, como cada domingo, viene a visitarnos a los que aún quedamos en casa. Se acerca la hora del almuerzo, tengo hambre, pero preveo que terminaran de cocinar tarde, así que conocedor del apetito de mi padre le invito a comer ceviche por ahí, como entrada antes de almorzar. El adora el ceviche y acepta. Luego de la conversación sobre distintos temas de mi familia, de otros familiares cercanos e incluyendo temas personales de ambos, mi padre como es de costumbre, me aconseja muy a su estilo (recalco, muy a su estilo) y en ocasiones como esa tarde de domingo, hace uso de las historias, como estas tres que me contó de camino a casa:

El ratón y la granja:

Erase un ratón que vivía en una casa, y muy cerca de ahí los dueños tenian una granja con muchos animales. Un día el ratón se dió cuenta de que la dueña había puesto unas ratoneras por algunas partes de la casa y fuera de ella. El ratón cuidando su vida, busca en todos los lugares en donde estaban las ratoneras y tiene mucho cuidado de no caer en ninguna de ellas, pero además deseas advertir a los otros animales de la granja y comienza por la gallina:

- Sra. gallina - dice  el ratón - tenga Ud. cuidado que la dueña de la casa ha puesto ratoneras y no vaya a pisar alguna.
- ¿Y eso a mi que me interesa? - dice la gallina - soy una gallina y esas trampas son para Uds. los ratones, no para mí.

El ratón aun así desea advertir a la mayor cantidad de animales posibles y le dice a la vaca:

- Sra. vaca, le aviso que la dueña ha puesto ratoneras cerca de la casa, no vaya Ud. a pisar una.
- ¿Qué te pasa ratón?, ¿Crees que una ratonera podra hacerme daño? - dice la vaca - sin prestarle importancia a lo dicho por el ratón.

El ratón, se siente ignorado y ya no comunica más a los demas animales de la granja sobre las ratoneras. Un día la dueña que estaba saliendo de la casa para recoger huevos de la granja, se encuentra sorpresivamente con una serpiente, ella en su desesperación por huir y llamar a su esposo, se topa con una de las ratoneras y le atrapa el pie, siente dolor y se libera, pero se ha hecho una herida. Dias después la herida se le infecta y tienen que llevarla a un hospital. El doctor le recomienda al esposo que su mujer debe alimentarse mejor para recuperarse, así que el esposo decide hacerle un caldo y mata a la gallina de su granja; luego como habia gastado dinero en los cuidados de su esposa en el hospital decide vender al carnicero a la vaca.

Y mi padre me dice: Moraleja, a veces cosas que quizas pensamos no nos incumbe o no tienen nada que ver con uno, resultan perjudicandonos, así que debemos tener presente cualquier dato que nos den, por mas insignificante que nos parezca en ese momento.

 

La despedida en el tren:

Erase un muchacho que tenía que ir a la guerra a defender su país. Su padre, un hombre de avanzada edad, triste por la partida del último de sus hijos lo despide en la parada de trenes. Antes de partir su hijo le dice a este:

- Hijo, espero con todas mi fuerzas que regreses de esta guerra y que vuelvas sano, recuerda siempre que te quiero mucho y te estaré esperando.
- Yo tambien te quiero mucho papá - dice el hijo - me voy triste también, pero debo defender este país.

Pasan varios años y el hijo no regresa a casa, sobrevive a muchas batallas, emboscadas del enemigo, encuentros cercanos con la muerte, enfermedades durante todo ese tiempo y al final, cuando termina la guerra, el hijo vuelve a casa y al preguntar por su padre, su familia le da la noticia de que el ya ha fallecido. El hijo acongojado por la muerte de su padre le cuenta a su madre:

- Mama, viví muchas experiencias con otros soldados en batalla, hubieron grandes sacrificios en el batallón, muestras de valor y compañerismo como jamás había visto, noches en que todos nos protegíamos como verdaderos hermanos para cuidarnos del enemigo, pero si tengo que escoger de entre todos los recuerdos desde que partí a esa guerra, me quedo con el recuerdo de mi padre cuando me despidió en la parada de trenes y me dijo: recuerda que te quiero mucho.


Y mi padre me dice: Moraleja, nunca debemos olvidarnos de decirle a los hijos que los queremos, a veces yo olvido eso, pero mi intención siempre es que Uds. sepan que son importantes para mí y que oigan de mi boca.

 

El árbol de los problemas:

Un señor cada vez que iba a casa tenia la costumbre de hacer el ademán de dejar sus problemas colgados en la rama de un árbol fuera de su casa. Todas las noches antes de abrir su puerta, se acercaba al árbol e imaginariamente metía los problemas del trabajo en una bolsa la amarraba y la colgaba en una rama del árbol de su jardín. Así que cuando entraba a su casa y pasaba ratos con su familia, se sentía liberado de los agobios de la jornada laboral. Al día siguiente antes de ir al trabajo, se acercaba al árbol, y nueva e imaginariamente cogía la bolsa de la rama, sacaba el problema y se lo llevaba al trabajo a tratar de solucionarlo. Y asi todos los días.

Y mi padre me dice: Moraleja, debemos tratar de dejar los problemas del trabajo fuera de la casa y pasar ratos de calidad con nuestra familia.


Mi padre muchas veces no practica lo que dice, pero al menos su intención es buena y algunas veces damos crédito simplemente a las buenas intenciones, sin embargo debemos tener cuidado de que no sean así siempre

Se busca

Hola, me perdí el 1 de octubre del 2008 aproximadamente entre las 9 y 10 de la noche en las inmediaciones de la Av. Javier Prado Este con Paseo Parodi, vestía jean celeste y casaca color verde comando. Soy de raza amigable y tengo una inconfundible mancha en el talón de la pata izquierda. Respondo al nombre de Jhon y si me frotas la cabeza veras que muevo la cola como signo de confianza. Si me encuentras por favor cuida de mi el tiempo que esté en tu poder. Lo más seguro es que mi dueña debe estar buscándome. Llama al 7654321 y dile que me encontraste, ella sabrá como recompensarte.

PD: no dudes en alimentarme con comida casera.

No consumado.

Es un sábado de alguna noche de fin de semana y estamos unos amigos y yo en un disco-bar del centro de Lima, el famoso "Yacana Bar". Nos han puesto nuestro sellito en el brazo asegurándose se saber que pagamos antes, por si es que decidimos salir un rato. La música de Depeche Mode enciende a los asistentes y se ven por todos lados grupitos de personas que beben cerveza y se contornean con la música de este grupo británico. Nosotros tres tambien bebemos, y cerveza bien fría. Julio no se mueve, quizas si les decimos a todos los asistente del bar que no se muevan y nos fijamos detenidamente, podríamos comprobar que si lo hace, pero su movimiento es mínimo; Armando, si se mueve al ritmo de la música, y de pasada hace un recorrido visual a ver si alguna chica lo esta viendo; yo tambien me muevo y disfruto del lugar.

Fuimos a ese bar para relajarnos, pero como ha pasado antes, no sabemos donde terminará todo. Julio, el putañero del trío tiene la costumbre de ir a un Nigth Club cada vez que bebe, tiene que terminar la noche tirando con una prostituta o estar acompañada de lo que el llama para decirlo bonito, Scorts. Armando no es un asiduo, pero no le importa ir y disfrutar de la compañia de esas féminas carnosas y sensuales. Ya son como las tres de la madrugada, y por conscenso o por arrechura, dos de tres deciden ir a ver mujeres semidesnudas.

Luego del viaje en táxi llegamos a "La Estación", un conocido paraje de prostitución en el cono norte de Lima. Entramos, pero antes la revisión de rutina y como siempre trato de no reírme cada vez que un vigilante me catea al entrar a un establecimiento. Conmigo no funciona eso de: Si me tocas, te mato. A mí me pasa eso del: Si me tocas, me río.

Dentro de "La Estación", hay una barra medio decente, con dos bartender jovenes, uno de los mozos actua como intermediario para transar la carne del establecimiento, una o dos prostitutas sentadas en la barra son zeñuelo para algún cliente de paso y una hilera de sillas altas alberga a una hilera de putas jovenes cada una mostrando a su estilo lo que tienen. Yo me siento como un pez fuera del agua, aunque parezca difícil de creer no es tan fácil pedir a una de estas chicas su servicio, claro, lo puedes hacer, pero antes hay que negociar como lo hace Julio, el sabe de esas cosas.

Nos hemos sentado y ya bebemos, miramos a las chicas como si de platos a la carta fueran. No somos los únicos, detras y a los costados de nuestra mesa una pequeña legión de varones tambien las miran, unos que otros con cara de deseo evidente. Toda la escena me parece media animal, una experiencia totalmente nueva para mí. Armando bebe y mira, ya esta muy borracho para hacer cualquier cosa, en cambio Julio aún se sostiene como para tirarse a una puta. Y no pierde el tiempo, llama al mozo y le pregunta por una de las chicas, ella es joven, como de veintitantos, apetecible para cualquiera. Ella se acerca y comienza la transa, hace ruido pero logro escuchar:

- El: hola, ¿Cuánto por el servicio?
- Ella: 35 soles
- El: ¿Es por tiempo o por sesión?
- Ella: por tiempo
- El: ¿Cuánto tiempo?
- Ella: 25 minutos máximo.
- El: que sea 40 minutos pues
- Ella: (no dice nada, y se va)


Armando y yo seguimos bebiendo, mientras Julio no se queda atrás ni se desanima por ese desaire puteril y va en busca de otra chica, otra llamada al mozo y otra chica se acerca a la mesa. Esta vez no oigo lo que se dicen, pero el negocio parece consumado y él se va diciendo: Vuelvo en 40 minutos.
Mientras bebemos Armando y yo seguimos viendo a las chicas y pienso y confirmo que esto no es lo mío, que pagar por sexo en un local de estos no esta en la lista de cosas que quiero hacer. Estoy un poco ebrio, así que como todo ebrio que se respete veo las cosas y sus detalles, veo traseros al detalle, pechos al detalle, la puta que miro que esta en la barra al detalle.

Cuarenta y cinco minutos después llega Julio a nuestra mesa, se sienta y esta más relajado, no le brillan los ojos pero puedo notarlo menos pesado y me dice: Tirate una, escoge, esta noche yo pago. Estamos entre hombres, tres solteros en un Night Club, algo ebrios, no se puede decir que no. Esta bien, se puede decir que no, pero no es lo animalmente correcto. Pongo cara de mañoso, pero a la vez de dudoso y me anima a llevarme a una chica que esta casi al final de la fila, la veo al detalle y se ve muy bien, una microfalda y un brasier es todo lo que lleva, el resto era totalmente visible. Julio llama al mozo para que se lleve su tarjeta de crédito, al rato este vuelve con el voucher, mi pase a mi encuentro con esa chica. Julio me dice que me acerque a ella, le muestre el recibo de pago y me la lleve, esa ya sabrá que hacer. Estoy un poco duro en esos menesteres, me muevo como un total novato, pero lo hago, voy hacia ella, no digo nada, le muestro el voucher, ella lo mira, comprueba su veracidad y me dice: sígueme.

Al costado de "La Estacion" ( que viene a ser el mismo establecimiento) hay un pasaje que funciona como hotel, la chica camina delante mío, yo la sigo. Puedo ver su trasero, esa microfalda deja ver todo. Le da el voucher a un tipo en una pequeña oficina y este le da una llave, siguiéndola llegamos a una habitación, ella toma la iniciativa de todo, pareciera que yo soy la mujer. Entramos. Dentro una cama, las paredes de color celeste, la puerta del baño abierta, una mesa, una silla, un espejo, todo lo mínimo indispensable en una habitación de hotel. Lástima, no hay televisor. Ella sin más se desnuda, yo la veo atractiva, pero algo no me termina de cuadrar y es en realidad todo este negocio, todo este proceso. Yo me quito el pantalón y la trusa, y compruebo que no tengo una erección, es más, vislumbro que no la voy a tener. Ella hace un esfuerzo, pone un condón en mi pene que para ese momento ha adquirido cierta dureza, tampoco soy insensible y empieza una felación sin resultados positivos. Continua la felación, pero ella y yo sin decirlo, sabemos que no vamos a consumar nada. Sin ganas y un poco ebrio se que no tendre sexo. Asi no puedo, no me nace, me digo a mi mismo. Ahora lo se.

Esa chica se sienta en la cama, contrariada porque de seguro es la primera vez que le pasa. Yo a su costado le digo: no tengo ganas, porque no conversamos mejor. Ella acepta quiza porque otro desconocido no la cogera esa noche y ganará un comisión sin abrir las piernas.

- Yo: ¿Cómo te llamas?
- Ella: Celeste (como las paredes, pienso)
- Yo: ¿Es tu nombre verdadero?
- Ella: No, en realidad me llamo Andrea
- Yo: ¿Qué edad tienes?
- Ella: 22
- Yo: ¿No eres de Lima verdad?
- Ella: así es, soy de Pucallpa
- Yo: ¿Qué tiempo tienes aquí, en este lugar?
- Ella: como año y medio, saco bien, y me da tiempo para estudiar

La conversación duro unos diéz minutos más, ahi supe que en realidad si le gusta tener sexo con los clientes, a diferencia de otras chicas que no, y que en un año más se retira del negocio. Luego de la charla, me vestí, ella tambien. Sin sexo de por medio, me atrajo más conversar con ella. Salimos de la habitación, y veo que otro tipo tambien sale de la habitación contigua mientras nalgea a su acompañante de turno, yo trato de hacerme el rudo y pongo cara de haberme tirado a la chica que esta a mi costado haciendo un gesto de satisfacción.

Entro al local, Armando esta dormido en la mesa, Julio sigue bebiendo y me pregunta: ¿Que tal, ya te comiste a tu primera puta?, y yo: si, la reventé.

Mala palabra

Una pequeñísima lista de las frases y palabras que vengo odiando desde hace un buen tiempo sin ningún orden de importancia:


"Complicado": me jode que esta palabra se haya extendido tanto. Me parece que esta palabra se le ocurrió decir a un futbolista en alguna entrevista, y ahora se ha expandido como la gripe en un cuarto cerrado.

"Nada": aqui ocurre una contradicción a todas luces vergonzosa. La gente que dice "nada" al final termina agregando algo.

"Olvidate de eso, piensa en otra cosa": como carajos me voy a olvidar de algo que realmente si me importa. Apostaría que las personas que te dicen eso dificilmente se lo aplican a ellas mismas.

"Dí, si puedo": no, prefiero decir que hare lo mejor que pueda. No me gusta esa fé ciega en uno mismo, no está nada mal aplicarse una inyección de realismo de vez en cuando. Esta bien que hayas leido la colección completa de los libros de Miguel Angel Cornejo, pero pisa tierra.

365 dias después...

- Hola papi ¿Quieres compañía?.

  - No, estoy triste.

- Por eso pues, ven.

  - No, busco a otra persona.

"31 de julio del 2009, 9:20 pm, ignorando a una prostituta de la Av. Arequipa."

Zapatos rotos

(Escrito en abril del 2008, publicado en julio del 2009)

Te duchas y tienes que usar el shampoo Ammen's de tus sobrinos, porque tu frasco de H&S se ha acabado. Casi nunca tomas desayuno (por no decir nunca), así que no te sientes distinto ahora; tienes que ir a ver en una cabina de internet si han respondido a tus correos en donde enviaste tu CV. Nada, no respondieron nada. Al inicio eso no te preocupó porque ya lo sabes, puede tardar algunos días encontrar trabajo nuevo, pero cuando ya pasan casi dos semanas y miras en tus bolsillos unos cuantos soles y oyes encima de personas más ganadoras que tu, entonces la preocupación te asalta.

Con algo de vergüenza aceptas la comida que te dan en tu casa, no aportas con nada, porque no tienes, y ya debes el cable, el teléfono, la luz, el agua, y la cuota de tu tarjeta de crédito. Modulas la voz para hacerte pasar como primo o hermano de ti mismo cuando te llaman del banco preguntando que sucede, porque no les pagas; vienen los sobres que indican las cuotas atrasadas y ya ni los abres, solo las tiras al piso y dejas que esperen a ver mejores tiempos; tienes listo e indicas a todos en tu casa que hay un lapicero y una hoja de papel muy cerca del teléfono, por si llaman de alguna empresa solicitando tu trabajo.

Sales con más desesperanza que antes cada vez que abres tu bandeja de entrada en gmail y vez que nadie a respondido a pesar de que has enviado correos a varios sitios, incluyendo algunas ofertas que no son de tu carrera. Sales de la cabina de internet y vez ese sol que esta terminando de morir, que hace que la tarde en que estas se vuelva tan anaranjada, mientras caminas solitario cada vez con menos plata. Vives mientras tanto de gorrón en tu casa, como un parásito chupador de sangre, que solo consume y consume y no hace más. Te embarga a veces el desánimo porque no oyes esas palabras que tanto quisieras: "¿ómo estás?", "Cuéntame, quiero oirte". Nadie lo dice. Te encantaría que alguien este ahí, preguntándotelo, aunque no pueda hacer más que eso, pero al menos preguntándotelo. No hay nadie.

Te sientes como un preso que no tiene mas que hacer, te ríes en la cama de tus desdichas, pero siempre compruebas de no reírte de loco. Estas cuerdo, siempre lo estás, no te imaginas perdiendo la cordura. Aún así te ríes y hace bromas de tus desgracias contigo mismo. Intentas animarte, a veces lo logras, a veces no. Cuando tienes que salir por cualquier motivo ahora te aplicas dos segundos de desodorante, ya no cinco como antes, tienes que ahorrar en todo; usas menos detergente, usas menos pasta dental, usas con prudencia el jabón. Tienes que ahorrar en todo ahora. De lo que si no te privas es del café, amas el café, pero extrañas tus coca-colas heladas, ya no puedes darte esos lujos ahora.

Te asaltan y golpean un poco, ahora ya no tienes celular. Algo más que no tienes. Quieres que alguien te hable, deseas que alguien "este ahí", y no hay nadie, estas solo. Vez el mensaje de estado en gmail de alguien conocido (como el sub-nick en Msn) y dice: "CTS yeahhh" y compruebas que alguien la esta pasando o la pasará mejor que tu en un futuro inmediato. Te pones a pensar en todas aquellas personas a las cuales has ayudado y ahora ni se acuerdan de ti sabiendo como estas. Te encantaría sentir rabia y cólera para hacerte más fuerte, a veces lo haces, pero solo reafirmas la idea de que no todos pueden dar como tu, porque no siempre esas personas van a querer como tu quieres y por eso perdonas un poco a esas personas que te dejan ahí sin decir nada. Tratas de sobrevivir como puedas. Ya tu orgullo esta casi agotado y crees que vas a recurrir a esa oferta de trabajo para la cual en un momento de desesperación enviaste tu CV: limpieza. Y ahora que fuiste con algo de vergüenza pero decidido a aceptarlo, no te dan el puesto porque creen que un analista de sistemas no puede limpiar una cocina y aceptan a otro.

Y otra vez te preguntas: ¿Dónde es tan los Jhon's cuando más se les necesita?

Recuerdos de la abuela.

El general Bolívar

Era grande, rectangular y se veía filoso si era nuevo, y un poco menos peligroso si estaba usado. El jabón 'Bolívar' era el enemigo que sortear cuando mi abuela decidía que era hora de bañarme. Cogía una tina pequeña, me ponía dentro, me roceaba agua y yo quería llorar, luego comenzaba a jabonarme por todo el cuerpo. Yo cerraba los ojos cuando veía venir el jabón, parecía que me atropellaría, tan blanco,  grande y oloroso. Era como un pequeño ferrocarril de la limpieza. Yo no entendía porque me bañaba con ese jabón, me preguntaba porque no usaba uno que no sea para lavar ropa. Nunca lo supe.

El vendedor de limones

Trajo limones de su chacra, unas cajas llenas de ellas y no tuvo mejor idea que venderlos. Estaba yo de vacaciones del colegio en su casa y el verano era lo mejor que podía pasarme para disfrutar esos meses.Sin embargo los juegos con mis primos y los amigos de por ahí se vieron interrumpidos una mañana cuando mi abuela decide ponerme a vender los limones en el mercado. Debía tener unos 10 u 11 años y jamas había vendido nada y de pronto me lleva al mercado, me pone una caja de frutas vacía como puesto de venta y una bandeja grande de plástico llena de limones y me indica a cuanto debo venderlos. La verdad no logro recordar si vendí algunos, creo que si.

Cuando calienta el sol aquí en la chacra

Seis de mañana en un pueblito de la sierra limeña llamado Llaca llaca. Me levantan de la cama, hace un frío polar para mi. Mi abuela me convenció para ayudarla en su chacra de tunas. Me dijo una semana nomas, me quede tres. Todas las mañanas me levantaba a trabajar en su chacra, quitando la mala hierba, extrayendo Cochinilla (un fruto con el se hacen los tintes para ropa), haciendo pequeños canales para regadío. Una mañana de mucho frío estaba yo trabajando, helandome, a pesar de que tenia puesta ropa gruesa y podía ver como el sol detrás un cerro comenzaba a salir y la luz que reflejaba avanzaba por otras chacras vecinas. Esperé esa mañana para que me 'cayera' esa luz y calentara un poco, pero ella avanzaba tan lentamente que me desesperaba más el frio. A los 15 minutos la luz esta a pocos metros de mí, y mientras trabajaba con unas plantas y preferí esperarla y que la naturaleza cumpla y me la acerque. Tiritando de frío termina la espera. La luz ya esta casi sobre mi y me acerco para colaborar con ese encuentro tan esperado. Siento como el sol es ahora el mejor abrigo de todos. Es como agua tibia sobre el cuerpo.

Luego de dos horas el maldito sol me sancochaba mientras con pala en mano trabajaba la tierra.

Canciones que atrapan



Algunas canciones me atrapan, las escuche en el carro, a traves de  internet, en mi habitacion,  estos temas tienen un sonido que no encuentro aun explicacion de porque hacen que las escuche una y otra vez y en otros casos me da por analizar la letra comparandola con mi propia historia. La lista aumentara con el tiempo, pero por lo pronto estas son algunas de las canciones que las he escuchado docenas de veces (y mas diria) durante varios dias:

Un osito de peluche de taiwan - Los autenticos decadentes

Mi historia entre tus dedos - Gianluca

Monsoon - Tokio Hotel

Inocencia - DaleVuelta

Eres - Cafe Tacuba

Me cole en una fiesta - Mecano

I will survive - Cake

Porque me miras asi - Magaly Solier

Candy Candy - La cancion de presentacion del dibujo animado del mismo nombre.



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