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Digerir con cuidado.

Ensalibe bastante para aprovechar los nutrientes.

Ese penoso patrón

Se repite el patrón, ese patrón que encontré por primera véz en el 2006 y del cual ahora he sacado una muy, para mi segura, clara idea de que el hombre es casi siempre el que echa a perder las relaciones amorosas.

Ana Karina fué alguien a quien conocí en mis epocas de estudiante en el instituto. Una chica buena, emprendedora. Tuvimos un roce en un corto tiempo. Luego dejamos de vernos algunos años. Nos reunimos nuevamente en el 2007, me contó que se había establecido con un chico en el interior del país. Cuando me lo contó tuve una sensación de pérdida. Yo aún soltero y ella ya había emprendido un nuevo viaje, una nueva y al parecer estable relación con alguien, tan estable que ya se habían mudado a vivir juntos y comenzar un negocio ambos. Yo había comenzado a trabajar en una empresa por San Isidro. Cercano al trabajo tomabamos un jugo mientras me contaba todo eso. No volví a saber de ella hasta hace poco, hasta enero de este año, del 2010.

Ahora, Ana Karina, con un hijo de meses, esta de vuelta en Lima. Me la encuentro en el chat, y me cuenta que paso el año nuevo con sus padres y su hijo. Le pregunto por su pareja, me dice que esta en provincia, que le dará el alcance luego en Lima. Días despues vuelvo a encontrarla en el chat, luego de unos minutos de conversación logro entender que se ha separado, que su pareja no vendrá, que se quedará allá, en provincia, y al parecer segun entendi, fué el quien echo a perder la relacion. Me sentí mal cuando me conto eso. Hacía unos años, cuando me contó de su relación con ese hombre, sentí que la perdía totalmente. Le tenía un cariño especial. Ahora al saber que se ha separado, me ha apenado saber de esa ruptura.

El patrón pienso, se repite el patrón. Son estos acontecimientos los que me llevan a pensar, y creer firmemente, que es el hombre el que más estropea las relaciones. Puede que vuelvan, puede ser que el recapacite y no se pierda de vivir una vida con ella y su hijo. Puede que ella lo espere y reintente arreglar las cosas y hacer un lado los errores que su pareja haya tenido. Todo puede pasar. Pero es ese patrón repetitivo el que me molesta, el que me hace renegar con los de mi especie. ¿Por qué lo estropeamos?. Yo no quiero arruinarlo todo, quiero ser de esos números menores en las estadisticas de relaciones fallidas. Mis padres, mis hermanas, otros familiares, conocidos, ex parejas, todos con rupturas, y en el 95% de los casos provocados por el hombre. Se supone que al escribir estas cosas debería ser una excepción a la regla. Sí, quiero hacerlo, quiero hacer las cosas bien.

Luego de saber lo de Ana Karina, me recosté en la cama, estaba triste por ella, por la situación sentimental tan dificil en la que ahora está. Apreté el puño y mirando al techo mal pintado, renegué de ese penoso patrón.

 

Lágrimas de discoteca

Frente a mí está esa chica, se ve sonriente, parece disfrutar de la disco, mira a la gente bailar, de vez en cuando se anima y baila con su amiga al lado de mi mesa. Ha pasado poco más de una hora desde que me sente al lado de su mesa cuando llegue a la disco con una amiga. El volumen de la música esta muy alto, en estos momentos pocas veces atino a gritar, ya para que, creo que mejor se apela a los gestos.

He cruzado dos o tres miradas con ella, y ha sucedido porque está casi frente a mí, al lado de la amiga con quien fuí. Y como no podia ser de otra manera, Irma, mi amiga, y tal como lo preveí, le ha mirado con cierta picardía. Hemos bebido poco, una jarra de cerveza en un bar, una jarra de cerveza en la disco y ella sola un tequila, pero creo que el ultimo trago le ha puesto "chisposa" (debo poner este término en la wikipedia. Chisposo (a) es un eslabón entre movido y picado). Ella, Irma, le ha buscado la mirada, le ha hablado, y pienso yo: "carajo, tenía que aflorar su lesbianismo justamente ahora". No logro escuchar lo que se dicen, la música es muy fuerte, solo rien complices mientras me lanzan una mirada.

No tenía ganas de conocer a nadie esa noche, no tenía ganas de hacer grupito con nadie, solo quería bailar y beber, no quería contar al dia sgte a nadie: "mira ,conocí a una persona en la disco", en fin, no tenia ganas de hacer historia con absolutamente nadie. Pero Irma ya se puso las pilas, ya está socializando con esa chica y pienso: "carajo, espero que no se besen luego" (nota aparte: disfruto de ver mujeres besándose, pero en ese momento, en ese instante, esa noche, definitivamente no, además había venido con Irma, no iba a quedar como el pelotudo al que dejan por ahí). Mi detector de lesbianas (porque tengo uno incluido) no era del todo certero esa noche, la música, el bullicio general, el alcohol como que lo habian inhabilitado un poco. Así que no pude saber si esa chica con quien ahora Irma parecia flirtear era o no lesbiana.

Por suerte su amiga parece más recatada y no participa mucho, solo sonríe y ve a la gente bailar. Mientras tanto yo bebo la sangría que hemos pedido y bailo de vez en cuando con Irma que esta un poco acelerada. Luego de un baile, vuelvo a la mesa y aquella chica tambien acaba de volver de bailar con un chico. En eso me atrevo a cruzarle la mirada, que esta por ahí, me parece, pululando en mi campo visual y es cuando noto que tiene una expresión de estar recordando algo, y en medio de toda esa alegría a nuestro alrededor, veo a esa chica a punto de llorar. Y se entrega al llanto, tratando de contenerse, se seca las lágrimas porque justamente nadie la esta viendo en ese preciso momento, solo yo al parecer, y nos miramos y me atrevo a preguntarle alzando un poco la voz para que me escuche: "¿Lloras por un chico verdad?" y ella me responde: "Sí", a la véz que asienta con la cabeza".

Ya no le pregunte más, solo pense en ese momento que muchos sufren por ese amor no correspondido; que algunos aún continuan luchando; que otros ya se dieron por vencidos, que algunos estan tratando de recuperar lo perdido, y que algunas chicas estan soltando una lágrima en una discoteca, una noche de sábado frente de un desconocido.

40 dias y 40 noches

Me hago una caricia casi diaria (esta bien, a veces dos). Lo hago desde adolescente, y no es que no haya parado de hacerlo, claro que sí, hay temporadas (cortas) en que no me "ayudo". Y una idea me vuelve a pasar por la cabeza justamente al ver la película "40 dias y 40 noches" en donde Matt (Josh Hartnett) se autoimpone un celibato de 40 días, nada de sexo, nada de tocamientos, nada de nada. Esta autoimposición la hice ya en otro momento a causa de ver la película, mi meta era llegar a la semana por lo menos, pero solo duré un día. Desde entonces no he vuelto a iniciar ese tipo de carreras.

De verdad me gustaría llegar a no autocomplacerme por ese periodo regularmente largo. Sería todo un reto. Necesito un reto como ese. Por lo menos para un hombre eso es muy dificil y para un hombre de mis costumbres y gustos, lo es mucho más todavía. Sin embargo se me presentan varios obstáculos:

- Pasar de "casi a diario" a luego de 40 dias, es ya bastante y bien difícil
- La soledad de mi habitación no es buena ayuda, el estar solo, hace que te provoque una "salida rápida" a las ganas.
- El canal 98 (porno y de paga), desde que me dijeron que podáa sintonizarlo mediante el control remoto con la opción sintonía fina (y claro que lo hice) lo veo al menos unos minutos al día.
- El internet, el tenerlo te da acceso al instante para encontrar páginas "de ese tipo" muy facilmente, no ayudando a conseguir la meta.

En un escenario ideal, tendria que irme a vivir con alguien, compartir un espacio, haciendo casi imposible "hacer algo" ya que no estaría solo; que me cambien el televisor por uno que no tenga la capacidad de captar el canal 98 con la opción sintonía fina (no todos los Tv pueden); trabajar sin internet y cada vez que necesite información, presentar un trabajo o programas extras, ir a una cabina. Pero claro, ese es el escenario ideal, pero no se puede nada de ello, aun así quisiera hacerlo, ¿por qué?: por que necesito un reto, quiero demostrarmelo a mi mismo.

Existe

Recuerdo lo que dijo una vez Pedro Suarez Vertiz, que él no se obliga a componer, que cuando escribe una canción, lo hace porque sintió las ganas y no porque debería hacerlo por cuestiones de simplemente producir algo. Algo parecido me sucede con este blog, es por ello que no escribo con regularidad, sino todo obedece a la arbitrariedad de mi estado de ánimo. Se que escribo más cuando estoy triste, se que escribo mucho sobre mi niñez y adolescencia. Una amiga hace poco hizo un ligera crítica de el contenido de mi blog, diciendo que escribo mucho sobre mi niñez. Lo cual no es cierto del todo, ya que escribo tambien sobre temas miscelaneos.

Algo de lo que deliberadamente me he negado a escribir es sobre el amor con nombres y apellidos. He soltado por ahi uno o dos post sobre mis estados sentimentales, pero he preferido obviar nombres y más detalles y es por una razón simple: me daría pena tener que quitar un post que haya escrito cuando ya en otro momento comparta mi tiempo con otra.


Yo se que sería delicioso escribir como Renato Cisneros en su "Busco novia", en donde el autor relata con detalle sus pericias amorosas. Pero me niego a ser, al menos, ese tipo de suicidas, además de que a mi no me pagarian por develar mis secretos amorosos.

Cuando cree el blog, allá por el 2005, lo que deseaba era poder simplemente expresarme, dar rienda suelta a ese bicho de escribir, de ser escritor, de contar una historia. Al inicio, y hasta ahora, la existencia del blog lo tenia reservado para pocas personas, solo se lo daba a amistades que creía podrían interesarse en leer lo que escribo. Era como mi secreto, era como el diario digital que solo pueden saber de su existencia personas que uno cree no te bombardearan con cuestionamientos por las cosas que escribes.

Ahora, varios años después, a veces juego con la idea de decirle a todas mis amistades la existencia del blog, y ya no guardar este secreto, que obvio, no es el super secreto, pero que si es algo muy personal y que en la medida de lo posible he tratado todos estos años de no develar. Creo que este post 'sin sentido' es una forma de decir: 'hey, tengo un blog, creo que ya me siento mas seguro de hablar de su existencia'.

La colita de la "a"


Mi madre solo me enseñó a hacer la colita de la "a" en jardín de niños, eso fué todo. De ahí en adelante hasta terminar la secundaria me conduje sin ayuda de nadie. A veces cuando veo a mi hermana menor renegar con su hija al ayudarle con sus tareas de primaria, recuerdo que mis padres jamás me ayudaron, no hay siquiera un solo recuerdo de mi madre estando conmigo al lado para aclararme alguna tarea por mas básica o complicada que hubiese sido. Solo recuerdo que mi padre me ayudo con una división de decimales en cuarto grado, nada más. En el colegio yo era de los conocidos como "chancones" (termino raro), a mi se me acercaban mis demás compañeros cuando habian exámenes, para copiar de mi hoja, la cual algunas veces se paseaba por las demás carpetas cuando era un exámen importante y el profesor por algún motivo salía un rato del aula.

En primaria, quizas en tercero o cuarto grado, la mamá de uno de mis compañeros de clase, lo llevaba por las tardes a mi casa para que hicieramos las tareas juntos. Me llevaba galletas, chocolates, Doña Pepa (dos o tres) como recompensa por ayudar a su hijo. Practicamente me lo encargaba toda la tarde y antes de que anocheciera su mamá venía a recogerlo con la seguridad de que estando conmigo, ahora sí que tendría que haber hecho la tarea. Un niño de niñero. En la fiesta de promoción de primaria, su mamá le dijo a la mía, "si no fuera por tu hijo, este (su hijo, al lado) no pasaba de año", luego nos hizo tomar una foto con la profesora.

Mi madre (mucho menos mi padre), jamás me dijo "estudia", en la vida me revisaba los cuadernos, hasta creo que contadas veces me levanto de la cama (excepto en primer grado) para que vaya  a estudiar. En primaria, yo me levantaba como un robot a las seis de la mañana en punto y me preparaba para el colegio, mi mamá solo me preparaba el desayuno. En cambio a mi hermana menor le sucede todo un circo cada mañana para enviar a sus dos hijas al colegio, que hay que bañarlas, que hay que apresurarlas para que tomen su desayuno, que hay que ver si hicieron sus tareas, y sin mencionar los griterios que a veces se arman cuando no han copiado las clases de la pizarra.

Lo bueno de todo, es que le quite grandes pesos y dolores de cabeza a mis padres con lo que cuesta normalmente sobrellevar hijos en edad escolar. Como dice mi padre: "todo es un arbur". Ay, como me tocaran mis hijos.

Improvisado

¿Qué se puede hacer con un niño, cartulina, plumones y pavilo?, pues disfrazarlo de pasta dental. Coges al niño, lo envuelves con la cartulina, pintas con letras muy grandes la palabra "Kolynos", le fabricas la tapa, lo pintas de verde, se lo colocas como gorrito, por último le atas los pies para que salte cual conejo y lo pones en el patio de un colegio junto con otras pequeñas pastas dentales humanas a ver quien gana en una carrera. Estaba en primer grado y el niño que iba a participar en la carrera se puso a llorar, quien sabe porque, así que de improviso me vistieron a mi.

La carrera consistía simplemente en eso, en recorrer varios metros del patio, saltando. Sonó el silbato de partida y comenzé a saltar. Me caí, me levantaron, volví a saltar, volví a caer. Perdí la carrera y recuerdo estar tirado en el patio del colegio viendo como los demás niños llegaban a la meta, unos con el traje de cartulina roto, otros sin tapas en sus cabezas. Creo que fuí el último en llegar. No me preparé, no practiqué, no tenia porque, yo no iba a participar y lo hice pésimo.

Años después me volvió a pasar lo mismo, en tercer grado el niño que iba a hacer de Don Jose de San Martín no vino a la actuación por 28 de julio, así que me pintaron la cara dibujandome unas patillas con plumón, otra vez cartulina negra en los tobillos que simulen unas botas de general, un gorrito y un palo de policía escolar era mi espada. Hicieron que me aprenda un párrafo, subí al escenario, mire a todos, mire a mi profesora, a mis amigos y se suponía que tenía que decir: El perú desde este momento es libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende, ¡Viva la patria!, ¡Viva la libertad!, ¡Viva la independencia!. Pero no logré memorizarlo todo, y solo dije la parte de los "¡Vivas!" y aún así, habiéndolo hecho mal, todo alumnado gritó después de mi: ¡Viva!

Se busca

Hola, me perdí el 1 de octubre del 2008 aproximadamente entre las 9 y 10 de la noche en las inmediaciones de la Av. Javier Prado Este con Paseo Parodi, vestía jean celeste y casaca color verde comando. Soy de raza amigable y tengo una inconfundible mancha en el talón de la pata izquierda. Respondo al nombre de Jhon y si me frotas la cabeza veras que muevo la cola como signo de confianza. Si me encuentras por favor cuida de mi el tiempo que esté en tu poder. Lo más seguro es que mi dueña debe estar buscándome. Llama al 7654321 y dile que me encontraste, ella sabrá como recompensarte.

PD: no dudes en alimentarme con comida casera.

No consumado.

Es un sábado de alguna noche de fin de semana y estamos unos amigos y yo en un disco-bar del centro de Lima, el famoso "Yacana Bar". Nos han puesto nuestro sellito en el brazo asegurándose se saber que pagamos antes, por si es que decidimos salir un rato. La música de Depeche Mode enciende a los asistentes y se ven por todos lados grupitos de personas que beben cerveza y se contornean con la música de este grupo británico. Nosotros tres tambien bebemos, y cerveza bien fría. Julio no se mueve, quizas si les decimos a todos los asistente del bar que no se muevan y nos fijamos detenidamente, podríamos comprobar que si lo hace, pero su movimiento es mínimo; Armando, si se mueve al ritmo de la música, y de pasada hace un recorrido visual a ver si alguna chica lo esta viendo; yo tambien me muevo y disfruto del lugar.

Fuimos a ese bar para relajarnos, pero como ha pasado antes, no sabemos donde terminará todo. Julio, el putañero del trío tiene la costumbre de ir a un Nigth Club cada vez que bebe, tiene que terminar la noche tirando con una prostituta o estar acompañada de lo que el llama para decirlo bonito, Scorts. Armando no es un asiduo, pero no le importa ir y disfrutar de la compañia de esas féminas carnosas y sensuales. Ya son como las tres de la madrugada, y por conscenso o por arrechura, dos de tres deciden ir a ver mujeres semidesnudas.

Luego del viaje en táxi llegamos a "La Estación", un conocido paraje de prostitución en el cono norte de Lima. Entramos, pero antes la revisión de rutina y como siempre trato de no reírme cada vez que un vigilante me catea al entrar a un establecimiento. Conmigo no funciona eso de: Si me tocas, te mato. A mí me pasa eso del: Si me tocas, me río.

Dentro de "La Estación", hay una barra medio decente, con dos bartender jovenes, uno de los mozos actua como intermediario para transar la carne del establecimiento, una o dos prostitutas sentadas en la barra son zeñuelo para algún cliente de paso y una hilera de sillas altas alberga a una hilera de putas jovenes cada una mostrando a su estilo lo que tienen. Yo me siento como un pez fuera del agua, aunque parezca difícil de creer no es tan fácil pedir a una de estas chicas su servicio, claro, lo puedes hacer, pero antes hay que negociar como lo hace Julio, el sabe de esas cosas.

Nos hemos sentado y ya bebemos, miramos a las chicas como si de platos a la carta fueran. No somos los únicos, detras y a los costados de nuestra mesa una pequeña legión de varones tambien las miran, unos que otros con cara de deseo evidente. Toda la escena me parece media animal, una experiencia totalmente nueva para mí. Armando bebe y mira, ya esta muy borracho para hacer cualquier cosa, en cambio Julio aún se sostiene como para tirarse a una puta. Y no pierde el tiempo, llama al mozo y le pregunta por una de las chicas, ella es joven, como de veintitantos, apetecible para cualquiera. Ella se acerca y comienza la transa, hace ruido pero logro escuchar:

- El: hola, ¿Cuánto por el servicio?
- Ella: 35 soles
- El: ¿Es por tiempo o por sesión?
- Ella: por tiempo
- El: ¿Cuánto tiempo?
- Ella: 25 minutos máximo.
- El: que sea 40 minutos pues
- Ella: (no dice nada, y se va)


Armando y yo seguimos bebiendo, mientras Julio no se queda atrás ni se desanima por ese desaire puteril y va en busca de otra chica, otra llamada al mozo y otra chica se acerca a la mesa. Esta vez no oigo lo que se dicen, pero el negocio parece consumado y él se va diciendo: Vuelvo en 40 minutos.
Mientras bebemos Armando y yo seguimos viendo a las chicas y pienso y confirmo que esto no es lo mío, que pagar por sexo en un local de estos no esta en la lista de cosas que quiero hacer. Estoy un poco ebrio, así que como todo ebrio que se respete veo las cosas y sus detalles, veo traseros al detalle, pechos al detalle, la puta que miro que esta en la barra al detalle.

Cuarenta y cinco minutos después llega Julio a nuestra mesa, se sienta y esta más relajado, no le brillan los ojos pero puedo notarlo menos pesado y me dice: Tirate una, escoge, esta noche yo pago. Estamos entre hombres, tres solteros en un Night Club, algo ebrios, no se puede decir que no. Esta bien, se puede decir que no, pero no es lo animalmente correcto. Pongo cara de mañoso, pero a la vez de dudoso y me anima a llevarme a una chica que esta casi al final de la fila, la veo al detalle y se ve muy bien, una microfalda y un brasier es todo lo que lleva, el resto era totalmente visible. Julio llama al mozo para que se lleve su tarjeta de crédito, al rato este vuelve con el voucher, mi pase a mi encuentro con esa chica. Julio me dice que me acerque a ella, le muestre el recibo de pago y me la lleve, esa ya sabrá que hacer. Estoy un poco duro en esos menesteres, me muevo como un total novato, pero lo hago, voy hacia ella, no digo nada, le muestro el voucher, ella lo mira, comprueba su veracidad y me dice: sígueme.

Al costado de "La Estacion" ( que viene a ser el mismo establecimiento) hay un pasaje que funciona como hotel, la chica camina delante mío, yo la sigo. Puedo ver su trasero, esa microfalda deja ver todo. Le da el voucher a un tipo en una pequeña oficina y este le da una llave, siguiéndola llegamos a una habitación, ella toma la iniciativa de todo, pareciera que yo soy la mujer. Entramos. Dentro una cama, las paredes de color celeste, la puerta del baño abierta, una mesa, una silla, un espejo, todo lo mínimo indispensable en una habitación de hotel. Lástima, no hay televisor. Ella sin más se desnuda, yo la veo atractiva, pero algo no me termina de cuadrar y es en realidad todo este negocio, todo este proceso. Yo me quito el pantalón y la trusa, y compruebo que no tengo una erección, es más, vislumbro que no la voy a tener. Ella hace un esfuerzo, pone un condón en mi pene que para ese momento ha adquirido cierta dureza, tampoco soy insensible y empieza una felación sin resultados positivos. Continua la felación, pero ella y yo sin decirlo, sabemos que no vamos a consumar nada. Sin ganas y un poco ebrio se que no tendre sexo. Asi no puedo, no me nace, me digo a mi mismo. Ahora lo se.

Esa chica se sienta en la cama, contrariada porque de seguro es la primera vez que le pasa. Yo a su costado le digo: no tengo ganas, porque no conversamos mejor. Ella acepta quiza porque otro desconocido no la cogera esa noche y ganará un comisión sin abrir las piernas.

- Yo: ¿Cómo te llamas?
- Ella: Celeste (como las paredes, pienso)
- Yo: ¿Es tu nombre verdadero?
- Ella: No, en realidad me llamo Andrea
- Yo: ¿Qué edad tienes?
- Ella: 22
- Yo: ¿No eres de Lima verdad?
- Ella: así es, soy de Pucallpa
- Yo: ¿Qué tiempo tienes aquí, en este lugar?
- Ella: como año y medio, saco bien, y me da tiempo para estudiar

La conversación duro unos diéz minutos más, ahi supe que en realidad si le gusta tener sexo con los clientes, a diferencia de otras chicas que no, y que en un año más se retira del negocio. Luego de la charla, me vestí, ella tambien. Sin sexo de por medio, me atrajo más conversar con ella. Salimos de la habitación, y veo que otro tipo tambien sale de la habitación contigua mientras nalgea a su acompañante de turno, yo trato de hacerme el rudo y pongo cara de haberme tirado a la chica que esta a mi costado haciendo un gesto de satisfacción.

Entro al local, Armando esta dormido en la mesa, Julio sigue bebiendo y me pregunta: ¿Que tal, ya te comiste a tu primera puta?, y yo: si, la reventé.

Mala palabra

Una pequeñísima lista de las frases y palabras que vengo odiando desde hace un buen tiempo sin ningún orden de importancia:


"Complicado": me jode que esta palabra se haya extendido tanto. Me parece que esta palabra se le ocurrió decir a un futbolista en alguna entrevista, y ahora se ha expandido como la gripe en un cuarto cerrado.

"Nada": aqui ocurre una contradicción a todas luces vergonzosa. La gente que dice "nada" al final termina agregando algo.

"Olvidate de eso, piensa en otra cosa": como carajos me voy a olvidar de algo que realmente si me importa. Apostaría que las personas que te dicen eso dificilmente se lo aplican a ellas mismas.

"Dí, si puedo": no, prefiero decir que hare lo mejor que pueda. No me gusta esa fé ciega en uno mismo, no está nada mal aplicarse una inyección de realismo de vez en cuando. Esta bien que hayas leido la colección completa de los libros de Miguel Angel Cornejo, pero pisa tierra.

365 dias después...

- Hola papi ¿Quieres compañía?.

  - No, estoy triste.

- Por eso pues, ven.

  - No, busco a otra persona.

"31 de julio del 2009, 9:20 pm, ignorando a una prostituta de la Av. Arequipa."


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